Parque arqueológico del Valle del Côa

 Parque  Arqueológico  do  Vale  do  Côa

Marzo, 2012

Clasificado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998

La visita se inicia en Vila Nova do Foz Côa, en Portugal.

Seguimos los indicadores marrones MUSEU, que nos llevarán hasta el museo, ubicado en las afueras, ocupando un bonito edificio moderno. Desde aquí se concierta la visita al parque, tiene que ser guiada. Los tres destinos más populares son el “vado del infierno”, la Penascosa y la Ribeira de Piscos.

 Desde estos Centros salen los vehículos todo terreno del PAVC  donde se transporta a los grupos de visitantes (máximo 8 personas), conducidos por los guías.

El territorio del Parque Arqueológico (PAVC) ocupa cerca de 20.000 hectareas.

Texto transcrito desde: tp.revistas.csic.es/index.php/tp/article/download/247/247

En el valle del Coa y en las laderas adyacentes de la orilla izquierda del Duero se conoce hasta la actualidad mas de una veintena de conjuntos de rocas grabadas, distribuidas a lo largo de unos 17 km. En su mayoría, se trata de paneles decorados en la época paleolítica, aunque otros periodos estén igualmente bien representados. Es el caso, en particular, de la Edad del Hierro, pero también del Neolítico, del Calcolítico y de los periodos históricos (siglos XVII-XX).

Estimaciones basadas en el número de paneles ya inventariados que contienen motivos paleolíticos permiten situar bien en mas de un millar el número de figuras que pertenecen a este periodo. Las especies mas representadas son el uro, el caballo, la cabra montés y el ciervo. La ausencia de especies euro-siberianas conocidas en el arte parietal de la región franco-cantábrica (reno, mamut, rinoceronte lanudo, bisonte) es un hecho totalmente normal, si se considera que, en la época, son desconocidas al sur del Ebro.

Las técnicas de ejecución comprenden el piqueteado, la incisión fina, la abrasión y el raspado, a menudo en asociación. La incisión fina es utilizada, sobre todo, para las figuras de pequeño tamaño (hasta 15-20 cm), mientras que la gran mayoría de las figuras de tamaño mediano o grande (entre 50 cm y 2 m) tienen contornos piqueteados o raspados.

Restos de pintura roja se han identificado en los grandes toros del conjunto de Faia, sugiriendo que, en origen, las representaciones paleolíticas del valle habían sido tratadas cromáticamente. El descubrimiento de restos de pigmentos (ocre rojo y amarillo, manganeso) en los lugares de habitación contemporáneos del arte identificados en la región desde 1995 concuerda bien con tal hipótesis.

Desde un punto de vista estilístico, el arte paleolítico del Coa, sobre todo en lo que se refiere a las grandes figuras piqueteadas, presenta una característica particular, rara o desconocida en el arte parietal franco-cantábrico: la yuxtaposición sobre el mismo cuerpo de dos cabezas, a veces de tres, con el propósito de transmitir una idea de movimiento. Lo mas frecuente es el movimiento descendente de la cabeza que se dirige hacia abajo, en una escena de acoplamiento o de abrevadero. La técnica ha sido aplicada sobre todo a representaciones de caballos, aunque también se la conoce entre los uros. Otras veces se trata del movimiento del animal que se vuelve para mirar atrás, técnica que se emplea en cabras monteses, uros y ciervos.

 te dejo este enlace con las fotos de los grabados paleolíticos (petroglifos)

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=Q6bi9AN_tGE]

Los grabados del valle fueron ejecutados sobre paredes rocosas verticales, en su mayoría orientadas Norte-Sur, es decir, expuestas al este en la margen izquierda y al oeste en la margen derecha. En consecuencia, la visibilidad de los grabados varía de forma considerable a lo largo del día: en Penascosa, por ejemplo, los grabados están a la sombra durante la mañana. Por otro lado, la pátina de los trazos y las numerosas superposiciones hacen a menudo difícil una lectura inmediata de los motivos.

La solución adoptada para enfrentar estos problemas ha sido la de no permitir el acceso del público a los sitios mas que como visitas guiadas, que tienen lugar sólo en las horas de mejor visibilidad, y en pequeños grupos de ocho personas como máximo a la vez. Los guías han sido reclutados entre la juventud de la región y han sido objeto de una formación especializada que les permite ayudar al visitante a descubrir por si mismo los motivos y darle la información contextual para la buena comprensión del arte rupestre del valle. Además, el guía presta a cada visitante una carpeta que contiene las fichas explicativas que sirven de soporte gráfico a la lectura e interpretación de las figuras.

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