Las Médulas

Las  Médulas, León

Patrimonio de la Humanidad, declarado por la UNESCO en 1997

Bien de Interés Cultural en 1996

Monumento Natural el año 2002

Coordenadas :   

           42°  28′  9.8″  N

            6°  46′  14.7″  O

Anécdota: La UNESCO declaró Las Médulas Patrimonio de la Humanidad con la oposición de Tailandia, Alemania y Finlandia, que vieron en el conjunto la actividad destructora del ser humano.

Propongo  una  visita   a  Las Médulas  y  sus alrededores a todos aquellos senderistas que  disfrutan  cuando  el camino  transcurre por lugares  de  gran belleza  paisajística, porque en  este  caso  se  complementa  con  un  rico patrimonio  histórico.

Para facilitar la visita te hago las siguientes recomendaciones: 

1-     Mejor un día soleado del otoño. Uno de los  encantos  de  Las  Medulas  son  los castaños centenarios, y en esta estación del año alcanzan su máximo esplendor, con las hojas  doradas  sobre  los  gruesos  troncos retorcidos por el tiempo…

                    (la foto está hecha en Febrero)

2-     Aparca el coche (si es el caso) antes de entrar al pueblo: hay un parking.

3-     Junto a este aparcamiento está el Aula Arqueológica: date una vuelta, lee  los paneles y mira los videos que explican la historia del lugar.

4-     Recorre el pueblo de Las Médulas. Todavía conserva casas de arquitectura tradicional.

5-     Al final del pueblo, pasada la Iglesia, encontrarás el Centro de Recepción de visitantes, donde te proveerán de mapas y de todo lo que necesites.

6-     Desde este punto puedes comenzar dos rutas:  la  Senda de las Valiñas  y  la Senda Perimetral.

7-     Si tienes tiempo, acércate hasta el mirador de Chaos de Maseiros, al final de la Senda del lago Somido. Son 2 km. (ida y vuelta) por camino de tierra siempre en la misma cota.

8-     Es obligado subir hasta el mirador de Orellán. Puedes hacerlo andando desde el pueblo o bien con el coche pasando por Orellán hasta llegar al mirador.

9-     Junto al  mirador  de  Orellán  está  situada  la  caseta  de acceso  a la  galería. En  ella, por   2 €  te proveen  de  casco  y  linterna. La galería tiene unos 100 m. de longitud  con la altura  justa  para  pasar  de  pie  ( en  algún punto tendrás que agacharte) termina en un mirador  sobre  el  precipicio. Este  recorrido sirve  para  comprender  el sistema de Ruina Montium  y  el  sistema  hidrológico  del yacimiento.

10- Entre Orellán y Carucedo, nada más pasar el primero, hay una desviación a la derecha que comunica con Borrenes.

Tomando  esta  carretera,  a  unos  100 m encontrarás un lugar donde aparcar para subir hasta el Asentamiento Metalúrgico de Orellán. La subida es corta, no te llevará más de diez minutos.

11- Siguiendo  esta  carretera, justo  antes  de llegar a La Chana, puedes aparcar y empezar a  caminar  entre  viñas  hasta  el  Castro  de Borrenes. También puedes acceder desde el pueblo de Borrenes.

Tardarás  cerca  de  media  hora  en  subir  al castro, es una pendiente suave y cómoda.

12- A  pocos  kilómetros ( 2 o 3 ) de  Borrenes  está  San Juan de Paluezas. Desde  aquí  se sube  hasta  el  castro  conocido  como         El Castrelín.

Se trata de un paseo más importante que el anterior ( 3,5 Km )  pero  la recompensa no solo es el  castro ya  que desde él tienes una visión impresionante de prácticamente todo el Bierzo.

 

FORMACIÓN  de  LAS  MÉDULAS

 

Voy  a  intentar  exponer  lo  que  son  Las Médulas. Nos encontramos ante un paisaje cultural más que natural, donde todo lo que vemos ha sido modelado hace dos milenios por  el  hombre. Concretamente  por  los ingenieros romanos que durante 200 años se  dedicaron  a  extraer  el  oro  de  este yacimiento.

Parece ser que el emperador Augusto además de estar obsesionado por dominar toda la Península Ibérica, también deseaba inmortalizarse acuñando monedas con su imagen. Para este proyecto, impuso el sistema único monetario en el Imperio. Acuñó monedas de oro (los áureos), de plata (los denarios) y otras de bronce y de cobre.

Para este fin necesitó cantidades importantes de oro que consiguió entre otros lugares en el yacimiento de Las Médulas, aunque para obtenerlo tuviera que derribar una montaña.

INCISO: nos ha dicho el Padre Eutimio Martino, y es palabra de sabio, que la denominación “Las Médulas” es posterior a la ocupación romana.
En el Bierzo se utiliza aún la palabra  MEDA  (montón de paja de forma cónica) y  MEDAR  (amontonar la hierba).
 

Lo que hoy vemos en Las Médulas son los restos de la demolición parcial del conjunto montañoso, recubiertos durante los últimos 2000 años por la vegetación. Asoman picos de intenso color rojo, moldeados por la acción humana con formas caprichosas, adornado todo ello con vetustos castaños, tal vez herencia de los mismos romanos.

Como geólogo que soy, no debo pasar por alto la oportunidad de hablar del origen de este paraje. De la forma más sencilla: se trata de un yacimiento secundario miocénico, lo que quiere decir que el oro no se formó en este lugar, sino que proviene de un yacimiento primario, seguramente situado en la cuenca alta del Sil (mis colegas no lo tienen aún seguro), donde se produjo una continuada erosión de un filón de oro asociado a una roca de cuarzo.

 

El resultado de la erosión y el transporte de materiales da lugar a un depósito rojo, alternando capas de cantos rodados, gravas, arenas y limos que con el tiempo se consolidan dando lugar al conglomerado que vemos hoy en día.

 

Dentro de este conglomerado, se distinguen tres niveles de sedimentación o facies ; en cada uno de ellos se encuentran distintos materiales y tamaños… y sobre todo, varia la proporción de oro. El oro es un metal pesado por lo que se deposita con los cantos rodados de mayor tamaño.

Estos tres niveles son:

–         Facies Orellán, es la primera en depositarse, por lo tanto es el nivel inferior. Presenta el color rojo más intenso y no contiene oro.

–         Facies Santalla, capa intermedia donde se encuentra el oro asociado directamente a los cantos de gran tamaño.

–         Facies las Médulas, nivel superior, el último en depositarse.

Los habitantes de los castros cercanos, antes de la llegada de los romanos, conocían la existencia de oro y lo extraían del cauce del río, cribando las arenas depositadas en los meandros y bateándolas.

Por cierto, esta actividad  se practicaba en el siglo pasado en la zona.

Gracias a  Plinio El Viejo  (23d.C. – 79 d.C.) que en su madurez plasmó parte de su sabiduría y el conocimiento de su tiempo, en la enciclopedia más antigua que se conoce: la Historia Natural  en 37 tomos, se ha podido interpretar el paraje de Las Médulas.

En el Libro 33 de su Historia Natural hablando de minería y en particular de las diversas maneras en que extraían el oro, narra el caso que se presenta en Las Médulas (pero no cita este yacimiento, sino que habla en forma general) diciendo:

“El tercer procedimiento supera al trabajo de los Gigantes; las montañas son minadas a lo largo de una gran extensión mediante galerías hechas a la luz de lámparas, cuya duración permite medir los turnos y por muchos meses no se ve la luz del día. Este tipo de explotación se denomina ‘arrugia’ A menudo se abren grietas, arrastrando a los mineros en el derrumbamiento […] Por ello se dejan numerosas bóvedas de piedra para sostener las montañas. En los dos tipos de trabajos se encuentran a menudo rocas duras; se las hace estallar a base de fuego y vinagre [o agua] , pero a menudo, como en este caso, las galerías se llenan de vapor y humo; se destruyen estas rocas golpeándolas a golpes de martillos que pesan 150 libras [unos 50 kg .] y los fragmentos son retirados a las espaldas de hombres, […] Acabado el trabajo de preparación, se derriban los apeos de las bóvedas desde los más alejados; se anuncia el derrumbe y el vigía colocado en la cima de la montaña es el único que se da cuenta de él. En consecuencia, da órdenes con gritos y con gestos para poner en aviso a la mano de obra y, a la vez, él mismo baja volando. La montaña, resquebrajada, se derrumba por sí misma a lo lejos, con un estruendo que no puede ser imaginado por la mente humana, así como un increíble desplazamiento de aire […]”
 

Plinio se refería a esta técnica como “ruina montium”, derrumbe de los montes. Ahora, gracias a sus escritos, se sabe que para extraer de una forma rápida el oro de la facies Santalla, necesitaron grandes cantidades de agua, llegando a transvasar agua de la cuenca del Duero hasta la del Sil, creando para ello una compleja red de canales de más de 100km.

Se crearon grandes depósitos para almacenar el agua, uno de ellos situado junto al mirador de Orellán, desde el cual sale un canal que se introduce en la montaña: este túnel se conoce como “la Galería”.

El sistema consistía en arrojar el agua de los depósitos hacia los canales con gran fuerza para que arrastrara los conglomerados hacia el canal de lavado.

Hay dos interpretaciones posibles a la forma en que se aplicó esta técnica en Las Médulas:

1/  Cientos de hombres excavaban una red de galerías y pozos sin salida que recorrían la zona que se quería abatir. Después se llenaba con el agua almacenada en los depósitos produciendo un efecto de compresión del aire que actuaba como si se tratara de un explosivo, consiguiendo el derrumbe.

2/  Una vez excavada la red de galerías, se practicaba una salida en la base de la montaña. El agua se introducía progresivamente hasta saturar los niveles inferiores, consiguiendo de esta forma el derrumbe.

Fuera de una u otra manera, el lodo aurífero se depositaba en lo que Plinio llamaba Agoga, y que consistía en un canal de madera que partía del lugar del derrumbe, en cuyo fondo se sujetaban ramas de brezo de forma que produjesen turbulencias al paso del agua, con el fin de que el oro por su mayor peso se depositase en el fondo mientras el resto de materiales eran arrastrados por la corriente.

Cuando desaparece el agua, se separan los cantos rodados gruesos, apilandolos a un lado. Esta es la explicación que se ha encontrado para los ordenados montones de piedra que se ven por todas partes en las Medulas. Estas acumulaciones hoy tapadas por la vegetación reciben el nombre de “murias”.

Los estériles menos gruesos eran arrastrados por el mismo agua utilizado para el derrumbe y se evacuaban a través de canales. Fue tal la cantidad de esteriles evacuados durante los 200 años de trabajo que llegaron a taponar el valle y dieron lugar a la aparición del lago de Carucedo.

La principal cola de lavado o cono de deyección es la zona conocida como Chaos de Maseiros.

Por último, las ramas de brezo se quemaban, y sus cenizas, junto con el concentrado que había quedado en el fondo de la agoga, se bateaban hasta obtener el preciado oro.

Por cierto, se calcula que los romanos obtuvieron de esta manera entre  3,5  y  5  toneladas de oro, abandonando la explotación en el siglo III.

Bibliografia:

http://www.fundacionlasmedulas.org/

http://es.wikipedia.org/wiki/Las_M%C3%A9dulas

http://www.lagosumido.com/

http://museovirtual.csic.es/salas/paisajes/medulas/m_ini.htm

http://www.medulas.com/ww2/

http://museovirtual.csic.es/descargas/archivos/medulas/el_oro_de_las_medulas.pdf

http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/trabajo-de-titanes_642661.html

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